Iniciamos una sección nueva que la vamos a denominar Mis reflexiones favoritas.

Reflexiones que a lo largo de mi vida personal y profesional me han impactado, han removido toda mi persona, como si me inyectaran un “chute” de energía vital.

Reflexiones que en ocasiones me han hecho tambalear mis creencias y principios en las cuales me he sustentado para tomar decisiones y guiar mi vida; incluso replantearme creencias, principios y valores que inocentemente pensaba que eran inalterables.

Y, aquí es donde me di cuenta de la extraordinaria importancia que supone encontrar espacios de tiempo para reflexionar y reevaluar permanentemente tus propias creencias, valores y principios que guíen tu vida.

Esa es sencillamente la hoja de ruta para alcanzar la madurez como persona, y posiblemente lograr ser un aprendiz de sabio.

“Madurez, es lo que alcanzo cuando ya no tengo necesidad de juzgar, ni culpar a nada, ni a nadie de lo que me sucede”

(Anthony de Mello).

Anthony de Mello S.J.(Bombay, 1931— Nueva York, 1987) fue un sacerdote jesuita y psicoterapeuta conocido por sus libros y conferencias sobre espiritualidad, donde utilizaba elementos teológicos de otras religiones, además de la tradición judeocristiana.

Me identifico plenamente con dicha reflexión, y mi experiencia profesional y personal, lo corrobora, es más, afirmo que la sociedad, por ende, la humanidad, sería más feliz si juzgáramos menos y aprendiéramos a escuchar.

Nos encanta buscar siempre culpables de lo que nos sucede, es una opción de vida que nos alivia pero es un autoengaño provocado por nuestra cobardía de aceptar que el único responsable de lo que nos sucede somos nosotros mismos, y que la verdadera opción de vida para alcanzar la madurez está en nuestro autoconocimiento y aceptación de lo que somos.

En mi opinión alcanzar la madurez es una forma de alcanzar la felicidad, pues tal como dice Odin Dupeyron, la felicidad está en la libertad, la libertad de ser, de actuar de elegir. La felicidad tiene algo de coraje, de valentía.

La felicidad no es un momento o una elección, la felicidad se construye a través de una serie de decisiones que vas tomando a lo largo de la vida, sabias palabras, Odin.

Detengámonos sobre el tema de juzgar. Nos encanta etiquetar, prejuzgar a las personas. Por ejemplo, cuantas veces nos ha ocurrido que estamos con personas en una conversación cualquiera, y escuchamos: “… es que esa persona es “difícil”,una declaración que proviene de nuestro juicio, de nuestra emoción y estado de ánimo.

Lo que sucede con los que difieren de nosotros, es que nos provoca, una emoción de rechazo, nos ponemos a la defensiva y pretendemos imponer nuestra razón.

Y, esta es una de las causas que generan conflictos y rechazos en las conversaciones. Mi Verdad. Esta emoción nos impide activar la escucha dinamitando el respeto a las personas, y generando un espacio de negatividad que dificulta construir relaciones y acciones eficientes.

“Persona Difícil”, es una reflexión sobre encontrar que cambios necesitamos hacer en nuestra persona, para que esa persona difícil, deje de parecernos. Frases como: “… no puedo estar con él, me pone de los nervios…”, es un indicador y una alarma para que despertemos y hagamos auto reflexión sobre nosotros mismos, ya que es un espejo donde vemos reflejadas nuestras sombras.

 “la sombra” contiene todo aquello que rechazamos de nosotros mismos y que no queremos percibir ni que sea percibido desde el exterior.

Nos tenemos que preguntar, ¿Qué puedo aprender de esa “persona difícil”?; ¿Qué me está mostrando que necesito saber? Aquí emerge una de las competencias y cualidades más importantes de un ser humano que desee evolucionar y alcanzar la madurez, la capacidad de aprender a aprender.

Es inevitable tener humildad para el Aprendizaje, pero por desgracia, y para demostrar el poder y el valor de los mediocres, pondera mucho más la Arrogancia que la Humildad, y así nos va.