Las personas como referencia absoluta

La modernización de las empresas, en general, de todas las organizaciones, pasa por considerar a las personas como el recurso más valioso para la empresa. Para ello, son necesarias varias condiciones:

  • Debe existir una cultura lo más explícita posible, punto este que ya desarrollamos en el primer artículo donde iniciamos “Las Claves del Éxito Empresarial”.
  • La organización y las relaciones internas de la empresa deben configurarse de tal modo que ofrezcan a las personas retos excitantes, en los cuales estas, puedan comprometerse libremente y desarrollar lo mejor de sí mismas.
  • Cada persona deber percibir con claridad un interés explícito y específico por ella como sujeto diferenciado no como recurso.

“Las personas como referencia absoluta: el líder es un servidor, sirve a su gente en coherencia con los valores compartidos, construyendo un espacio vital para la madurez, la libertad, la confianza, el respeto, la responsabilidad, el compromiso, el aprendizaje, en definitiva, una cultura empresarial que busque como meta, el bienestar y el resultado”

(Reflexiones sobre Innovación. Ricardo Almenar).

Las condiciones anteriormente planteadas demandan un cambio de valores y unas nuevas competencias directivas.

Para ello, es absolutamente crítico fomentar nuevas competencias para crear nuevos líderes que gestionen el cambio de culturas empresariales no válidas para los nuevos escenarios, y generar nuevos modelos emergentes de culturas empresariales que se adapten al nuevo escenario.

¿Pero cuáles son esas nuevas competencias?

Según mi experiencia profesional y en base a los resultados cosechados en empresas que hemos empleado el Programa DOP, Desarrollo Organizacional y Personal, las 4 competencias requeridas y absolutamente necesarias para generar empresas emergentes capaces de transformarse, para tener futuro, son las siguientes: 

1.- Orientación a las personas

Crear un espacio vital para las personas que constituyan la empresa, donde se satisfagan mayoritariamente las necesidades personales y profesionales de las personas, a través del alineamiento de las inquietudes personales con las corporativas.

Facilitar a las personas retos excitantes, en los cuales estas pueden comprometerse libremente y desarrollar lo mejor de sí mismas. Cada persona debe percibir con claridad un interés explícito y especifico por ella como sujeto diferenciado no como recurso.

2.- Conectividad  Emocional

Reconocer el espacio emocional de la persona, como el factor que define sus límites para el aprendizaje y el cambio. Escuchar y aprender a distinguir las emociones en nosotros mismos y en los demás, como uno de los dominios de la estructura de coherencia del ser humano.

Escuchar nuestra vida emocional es un factor crucial en cada esfera de la acción humana, para crear nuevos espacios de bienestar y equilibrio que permitan satisfacer necesidades vitales de las personas en el ámbito laboral.

La riqueza y salud de nuestro mundo relacional depende mucho de la capacidad para conectar y percibir lo que está presente en cada relación.

Para un directivo, responsable, líder, es esencial el desarrollo de su equipo, la habilidad de desarrollar el equipo hacia adentro; el desarrollo de las propias personas de la organización.

Supone facilidad para la relación interpersonal y la capacidad de comprender la repercusión que las acciones personales tienen sobre el éxito de las acciones de los demás. Incluye la capacidad de generar adhesión, compromiso y fidelidad

3.- Generadores de Cambio y  Pensamiento Crítico

Capacidad para generar espacios de trabajo donde la divergencia y la discrepancia sean un valor constructivo para el trabajo reflexivo de aprendizaje. Valorizar la divergencia de criterios y opiniones como estímulo del respeto y la escucha como fuente de aprendizaje.

Poder de convicción y capacidad para entusiasmar a las personas, habilidad para integrar y crear ambientes de franqueza y confianza. Actitud optimista y constructiva. Directo, espontáneo y genuino.

Control del caos, ser capaz de trabajar en situaciones muy complejas. Intuitivo, capacidad de atención y captación rápida de oportunidades y amenazas, en un espacio temporal muy breve. Convive y gestiona adecuadamente entornos de incertidumbre.

Gran capacidad para la escucha y buenas habilidades comunicativas, claridad de pensamiento, brevedad y concisión, ser capaz de formular expresiones sencillas de forma que todo el mundo lo entienda.

4.- Agente  Conversacional

COMUNICAR, Conectarse con un otro para ser escuchado y que ocurran acciones deseadas.

CONVERSAR, Construir con el otro un mundo nuevo de posibilidades para abordar, hechos, inquietudes y preocupaciones.

Agente de intervención que, usando la capacidad de sus conversaciones, es capaz de disolver los obstáculos en el desempeño de su trabajo y orientar a los equipos y sus organizaciones por nuevas hojas de ruta que les permitirá resolver los nuevos desafíos.

Tener las distinciones para trabajar los diversos componentes que participan en una conversación, en base a los tres subdominios diferentes: lenguaje, emocionalidad y corporalidad.

Nuestras acciones conversacionales, inciden directamente en los resultados que obtenemos, es esencial ser competentes en las conversaciones.

Estas son las 4 Competencias que facilitan generar confianza en las empresas, donde las personas que la integran se sienten partícipes de ella, donde la incertidumbre se convierte en imaginación, porque:

La confianza es futuro, confianza, una actitud que construye, una emoción que nos predispone a construir juntos, a coordinar acciones con otros, a interactuar, a construir juntos.

La emoción que permite a las personas y sus equipos de trabajo, desplieguen todo su potencial, generen ideas y nuevas expresiones, y ante todo, expande las posibilidades disponibles.

Sin embargo, y en base a mi experiencia, las empresas que no trabajan en el entrenamiento y adquisición de dichas competencias, pueden generar, y generan una cultura de des – confianza.

La Des – Confianza, un presente sin futuro, una actitud que destruye.

Desde mi sana ignorancia, me pregunto:

¿Las empresas de hoy, en el marco de los desafíos actuales como son la globalización, la innovación y la complejidad de mercados y de clientes, entre otros, pueden permitirse una cultura desde la falta de confianza?

Yo diría que NO.