Un simple gesto como es el de escuchar a los demás, puede mejorar sustancialmente tu día a día y tus relaciones personales. Di adiós a los malentendidos y crea nuevas relaciones basadas en la cooperación. Sumar en vez de luchar. Te explico cómo en este artículo con unos sencillos consejos.

Quizás estés pensando que escuchar es un acto sencillo, que solo necesitas prestar un poco de atención. Sin embargo, lo que yo te propongo es que empieces a escuchar activamente. Una escucha sincera, en la que además de atender a lo que te dicen, no juzgues, critiques, dejes de lado tus prejuicios y llegues a empatizar con la otra persona. Y esto, te lo aseguro no es tan sencillo.

Para ello, debes primero hacer un ejercicio personal y concienciarte de que las opiniones del resto de personas son tan válidas como las tuyas y que incluso pueden estar más acertadas. Cuando comienzas a tener estos conceptos claros, puedes empezar a practicar una escucha activa y sincera.

Una vez estés preparado, comienza a practicar siguiendo estos consejos:

Solo escucha: presta atención a lo que te dicen sin juzgar. No tienes por qué estar de acuerdo pero sí respetar. Sé tolerante y flexible y evita hacer comentarios de menosprecio. Si hablas desde el respeto, conseguirás una conversación fluida aunque no compartáis la opinión.

Mira a la cara: mirar a la persona que te habla es esencial para evitar malentendidos. Si no miras a la cara, la otra persona tendrá la sensación de que estás distanciado. Si esto te cuesta mucho porque eres una persona muy tímida al menos mira hacia la dirección donde está el rostro, y ves practicando poco a poco hasta que lo consigas.

Escucha activamente: cuando una persona te cuenta algo muchas veces simplemente necesita desahogo. No intentes aconsejarle mientras habla, espera a que termine. Cuando termine pregúntale si quiere escuchar tu opinión. Mientras hablas puedes reforzar su discurso con gestos como asentir con la cabeza.

No interrumpas: Intenta no interrumpir aunque siempre puedes preguntar tus dudas.

Mejora tu lenguaje corporal: estar inclinado hacia delante da la sensación de que estás atento y escuchando.

Y ¿qué conseguirás si escuchas activamente a la otra persona?

Si mantienes una escucha activa conseguirás mejorar tus relaciones personales, ya que:

  • Tu interlocutor se siente valorado/a.
  • Escuchar tranquiliza y elimina tensiones.
  • Favorece una relación positiva con la otra persona.
  • Permite resolver conflictos, llegando al fondo del problema.
  • La otra persona sentirá respeto hacia nosotros.
  • Es un premio para nuestro interlocutor.

Solo ten cuidado de aplicar esta técnica con personas que hablan en exceso solo por sentir el placer de sentirse escuchado, lo que puede dañar a nuestra autoestima.