Emoción.

Según la Real Academia Española (RAE), Emoción, su origen etimológico deriva del latín “emotio  -ōnis”. Alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática. Interés, generalmente expectante, con que se participa en algo que está ocurriendo.   

Desde la mirada psicológica, el término Emoción se define como un estado afectivo, una reacción subjetiva al ambiente, acompañada de cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos) de origen innato, influida por la experiencia y que tiene la función adaptativa. Se refieren a estados internos como el deseo o la necesidad que dirige al organismo.

Daniel Goleman con su libro Inteligencia emocional, define a las emociones como «impulsos para la acción». Son mecanismos que nos permiten sobrevivir, y que existen mucho antes que el lenguaje (el cerebro reptiliano precede a la corteza cerebral), y por tanto son impulsos grabados en nuestra genética humana para la adaptación al ambiente en el que nos desempeñamos cada día.

Cada emoción prepara al organismo para distintos tipos de respuesta. Pero en general funcionan como mecanismos de supervivencia y adaptación. Se tipifican en emociones básicas y emociones secundarias.

Daniel Goleman propone seis emociones básicas, Miedo, Alegría, Asco, Ira, Tristeza, Sorpresa, de las cuales dice que surgen todas las demás que se conozcan. Tienen el carácter intrínseco en los seres humanos, es decir, las emociones básicas vienen grabadas en nuestro ADN debido a un proceso de evolución filogenética (disciplina de la biología evolutiva que se ocupa de comprender las relaciones históricas entre diferentes grupos de organismos) 

Las emociones secundarias, a diferencia de las básicas, son aprendidas a lo largo de la vida, y generalmente son la mezcla de dos emociones. Son sociales porque son aprendidas a partir de una interacción con la sociedad en la que vivimos. Algunas emociones secundarias reconocidas: Culpa, Celos, Resignación, Angustia, Incertidumbre, Indignación  y Odio.

Desde el Coaching Ontológico, cuando hablamos de nuestra vida emocional, podemos hacer la distinción entre dos fenómenos; los estados de ánimo y las emociones.

Las emociones son especificas (identificables y definidas: miedo, alegría, rabia, ternura, tristeza, miedo, erotismo), reactivas (son repuestas automáticas a los acontecimientos inesperados), superficiales y efímeras, se suceden con rapidez y remiten a eventos concretos.

En cambio, los estados de ánimo (resentimiento, aceptación – paz, resignación, ambición) son más permanentes, profundos y recurrentes, no siempre es posible señalar el evento que los desencadenó, viven en el trasfondo desde el cual actuamos. Los seres humanos siempre estamos en algún estado de ánimo que, comúnmente, no elegimos ni controlamos, simplemente nos encontramos en él.

Existe una estrecha relación entre emociones y estados de ánimo. Lo que empezó como una emoción ligada a un determinado acontecimiento, puede a menudo convertirse en un estado de ánimo.

Pero, ¿Qué ocurre en las empresas familiares?

Nuestro reto como seres humanos es darnos cuenta de nuestras emociones y estados de ánimo y desarrollar competencias para alinearlas con nuestros objetivos y metas.

En el ámbito de la empresa, esto no es muy diferente. La clave del desempeño reside en la singular dinámica de las relaciones entre sus miembros, y el factor crítico de éxito de una organización es poder facilitar a las personas que la integran, el predominio de la positividad frente a la negatividad.

Por mi experiencia profesional, y en base a evidencias, hechos vividos, y no juicios personales ni creencias, mi respuesta es que la mayoría de responsables y directivos son analfabetos emocionales memorables (AEM). Lo digo con todo el respeto del mundo, sin querer ofender a nadie, pero desgraciadamente así es. Y lo apoyo con los siguientes resultados obtenidos en la investigación de mis trabajos realizados:

  • Según investigaciones realizadas, por Marcial Losada, Doctor en Psicología Social y Organizacional de la Universidad de Michigan, la ratio emocional óptimo para que exista un espacio emocional de positividad en un grupo de trabajo es 3:1, como mínimo, es decir, por cada emoción negativa tiene que contrarrestarse con 3 emociones positivas.

Los resultados obtenidos en las empresas familiares durante los últimos 7 años, son de 1:7,  es decir, una emoción positiva por cada 7 emociones negativas.

  • Dos emociones y estados anímicos críticos que en mis últimos años de trabajo arrojan un saldo de -2,4 en Resentimiento y -2,8 en Miedo. (Ver Conectividad en el Abecedario de la Empresa Familiar).

  • Genera un clima de confianza y aprende, motiva y estimula el talento de las personas son 2 de las 8 competencias esenciales de Liderazgo que trabajo con las empresas familiares. El diferencial entre la autovaloración de los líderes y la valoración percibida por los trabajadores de sus líderes es significativamente negativa. Es decir, 4 puntos sobre 10 es crítico. En valores absolutos, la puntuación percibida de Genera un Clima de confianza se sitúa en una puntuación promedio de 5,3Aprende, motiva y estimula el talento de las personas, obtiene una puntuación percibida promedio de 5,8.

Estos resultados me reafirman en la necesidad imperiosa que existe en las organizaciones de incorporar como factor crítico de éxito, la gestión de la  disolución del miedo y generación de confianza, y más en los tiempos que estamos viviendo de incertidumbre y temor. La confianza es la emocionalidad clave del nuevo modo de hacer empresa, es el valor de los valores. La confianza permite a las personas aperturarse al aprendizaje, se atreven a innovar, aceptan cometer errores y afrontar sus ignorancias e incompetencias.

El miedo nos inhibe, nos bloquea, nos deja inmóviles. Nos lleva a actitudes de evitación del peligro y evidentemente, a no asumir riesgos. Es una emocionalidad que somete a las condiciones que nos imponen y a doblegarse ante la voluntad de los “jefes”.

“El miedo es una emoción totalmente contradictoria para el aprendizaje y  la innovación(Ricardo Almenar)

Por lo tanto, queda patente la necesidad de considerar a las emociones como una clara asignatura pendiente a incorporar en la capacitación y habilidad de los líderes, si queremos resultados no sólo económicos, sino personales, y psicológicos en las empresas en general, y en las familiares de modo especial.

Experiencias Vividas:

El aprendizaje del trabajo con emociones es intrínseco a la formación de Coach. Mi formación personal especifica con emociones la recibí a través del Método Alba Emoting. Un método de inducción emocional desde el cuerpo, creado por la investigadora y psicofisióloga chilena Susana Bloch. Es una forma de generar emoción a través de los patrones respiratorios y postura – faciales propio de cada una de las seis emociones básicas (miedo, alegría, rabia, tristeza, ternura y erotismo), sin la presencia  de estímulos externos, de recuerdos o situaciones creadas desde la mente.

Me sirvió como complemento en los procesos de coaching en los grupos de trabajo porque ayuda a reconocer e intervenir en las emociones de los clientes, más allá del lenguaje, al centrarse como respiran, observar su postura corporal y su expresión facial.

De hecho, este aprendizaje adquirido lo trabajo con Responsables y Directivos de empresas familiares y donde he “vivido” múltiples situaciones que me han hecho entender e interiorizar que sin emoción no hay vida ni en las empresas, ni en los equipos de trabajo, ni en las familias.

Algunos ejemplos de situaciones emocionales como:

  • Un abrazo de perdón entre dos hermanos con un conflicto previo de celos, al ser nombrado uno de ellos gerente de la empresa familiar sin ser aceptado por su hermana. Una irradiación de alegría, de ternura de aceptación que se convirtió en un valle de lágrimas sanadoras con el resto del equipo directivo.
  • Un proyecto con varios equipos de trabajo para realizar un proceso de brainstorming dentro de una empresa familiar. Un claro ejemplo de que estamos educados exclusivamente con el hemisferio izquierdo, el racional, analítico, lógico cuando para generar un contexto adecuado de creatividad hay que activar el hemisferio derecho que se encarga de las emociones, sentimientos, creatividad.
  • Crear el contexto y el espacio adecuado es vital para obtener los objetivos previstos. De una sala de reuniones todos sentaditos y formales me los llevé a un Showroom de la fábrica, con música, cartulinas dispuestas en el suelo de forma caótica, repleto de rotuladores de diversos formatos y colores, y les hice bailar para conectarlos con la alegría, con el caos, con la relajación para poder utilizar su hemisferio derecho. No os podéis imaginar la expresión facial de los compañeros de trabajo y del Director General. Finalmente se repitió el modelo a otros grupos de la empresa cuando vieron los resultados obtenidos.
  • La presencia de la rabia desmedida en las reuniones de trabajo. Gritos, venas hinchadas, tensión en el ambiente, generación de miedo, nula participación, “cero” escucha, ineficacia de la reunión, consecuencia: tiempo y dinero tirado a la basura. Tras varias sesiones de trabajo, y utilizando la postura corporal adecuada, minimizas la rabia a su punto de equilibrio, que es útil, y la situación cambia radicalmente.

Conclusión

En nuestra profesión, en las empresas familiares y  las empresas en general, al igual que en las personas se necesita de un Aprendizaje Emocional. Los directivos y trabajadores deben aprender a reconocer esas emociones y gestionarlas de la mejor manera posible para conseguir los objetivos que se hayan marcado.

Es imprescindible trabajar la Inteligencia Emocional en las empresas y, en especial en el liderazgo. Tener la capacidad de entender y manejar las propias emociones y la de las personas que nos rodean.

Los líderes con Inteligencia Emocional, saben lo que sienten, lo que significan sus emociones y cómo pueden afectar con sus comportamientos al resto de personas de la Organización.  

Es responsabilidad del Coach, convertirse en un creador de espacios emocionales en las personas, ya que somos facilitadores y constructores de espacios emocionales expansivos.

Para finalizar no puedo dejar sin decir algo que he vivido en “mis propias carnes”, y considero que es crucial en las empresas familiares: En todo espacio familiar donde predomina el Resentimiento, la productividad y la calidad de la convivencia se ve muy afectada. Es tal la importancia, que le dedicaremos un capitulo al Resentimiento.

“Educar la Inteligencia Emocional es abrir los ojos a la vida” (Ricardo Almenar)

¡Preguntas para la conversación interna! ¡Comparte tus comentarios!

¿Qué emociones predominan en tu vida diaria? ¿Dónde estarías sin emociones? ¿Percibes resignación en las empresas como un estado de ánimo predominante? ¿Y, en tu empresa? ¿Es efectiva la comunicación en tu empresa? ¿Entre los departamentos? ¿Entre los compañeros? ¿La mala comunicación te genera resentimiento? ¿Consideras a la rabia mala compañera? ¿O buena? ¿Percibes miedo en tu entorno laboral? ¿Qué emoción te está generando la situación del COVID?   

¡Espero encantado vuestros comentarios! Tengamos buenas Conversaciones,   La Conversación es Aprendizaje. ¡Gracias!

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