Estimados navegantes, continuamos con la aventura del Abecedario de
Empresa Familiar.


Actitud.- según la RAE, el término Actitud proviene del latín “actitudo” y expresa el
estado de ánimo que se expresa de una cierta manera.

Desde el ámbito de la Psicología Social, la actitud se trata de un estado
interno de la persona, por lo tanto, no es una respuesta manifiesta y
observable.

Gordon Willard Allport – psicólogo estadounidense, al que se le considera
como uno de los fundadores representativos de la psicología de la
personalidad – definía la actitud como un estado de disposición mental,
que ejerce una influencia directa en el comportamiento de una persona en
su día a día. Entendemos pues, que es una característica que puede variar
según el contexto
y que, además, no se puede observar de manera
directa.

Por mi experiencia profesional me identifico mucho con la definición de
Gordon Allport. Según el contexto en que te encuentras las actitudes puede
ser unas u otras.

En el mundo empresarial, y en base a mis años de experiencia, la influencia
de la cultura organizacional es determinante en el tipo de actitudes que se
generan en las personas. Y, dicha cultura viene condicionada por el enfoque
de liderazgo que se realiza.

Esta más que demostrado que el trabajo de equipo, la cooperación y el
trabajo colaborativo es esencial para el futuro de las empresas. Para ello, debemos interiorizar la evolución de una cultura de imponer decisiones y acciones (enfoque único) a una cultura de escuchar las diferentes opciones múltiples para comprender y compartir las decisiones y
acciones con la finalidad de construir un proyecto empresarial de futuro
basado en el compromiso y la responsabilidad (enfoque múltiple)
.

Las actitudes favorables para el trabajo colaborativo más importantes
son la tolerancia, el respeto, la confianza, la cooperación y el
compañerismo. Es indispensable la participación entusiasta y activa de los
integrantes del equipo de trabajo.



Pero, ¿qué ocurre en las empresas familiares?
Pues en base a mis propias experiencias profesionales, existe un claro
desequilibrio preponderante del enfoque único frente al enfoque
múltiple
, lo que genera situaciones nada positivas con el siguiente
repertorio actitudinal:

  • Al haber un enfoque único y recaer todo el poder en un miembro de la propiedad familiar, se genera una actitud interesada, lo que busca en su acción es la consecución de sus propios objetivos individuales, no teniendo en cuenta o valorando en muy poco las necesidades ajenas. Busca el propio beneficio, sea de forma directa o indirecta
  • Se Promueve otro tipo de actitud, la manipulativa, utiliza de manera voluntaria y consciente a los demás, de cara a obtener sus propios objetivos, favorecer sus intereses o dirigir la situación hacia un punto deseado.
  • Si fusionamos el carácter del Enfoque Único, con la personalidad de la persona que dirige la empresa familiar, con su historia familiar y la necesidad de demostrar resultados económicos para satisfacer su elevadísimo ego por una clara necesidad de autoestima, el cóctel molotov está servido. Las actitudes resultantes son:


o Actitud agresiva, actuar y tomar las situaciones de tal manera que se defienden los propios derechos independientemente de los de los demás, llegando a ignorarlos o minusvalorarlos.

o Actitud Violenta, la utilización del poder contra otros, utilizando su jerarquía para imponer sus decisiones y criterios,de modo que este comportamiento cause daños psicológicos o
privaciones.

Este tipo de actitudes jerárquicas y familiares, tienen graves
consecuencias en los comportamientos y creencias de las personas
de la organización:

  • Frustración y miedo.
  • Actitud Negativa, derivado de una visión negativa de la realidad, en la que se presenta una ausencia de iniciativa y actividad, no buscando la aproximación a la acción sino su evitación. Es contagiosa y fomenta la queja continua generando una toxicidad destructiva.
  • Actitud Reactiva, “no mojarse” dependencia de instrucciones y recursos. Dificultades para afrontar problemas imprevistos, no siendo autónomos. Predisposición al conformismo y a la no acción si no se les obliga.
  • Desconfianza y falta de Credibilidad, lo que conlleva a la desmotivación, la destrucción del trabajo colaborativo al perderse el respeto, el compromiso, la tolerancia, el compañerismo, la complicidad, la coherencia y provocar una clara ruptura de las expectativas del personal con la empresa.

Experiencias Vividas:
Empiezo con una vivencia de hace muchos años, pero es un claro
ejemplo de una actitud mediocre e hipócrita
. Trabajando en la Cámara
de Comercio, en ese momento, estábamos desarrollando un Plan Formativo
de Calidad aplicada al Comercio, con el objetivo de profesionalizar la gestión
de los Comercios en una población Valenciana.

La dificultad de encontrar los horarios adecuados para impartir la formación
fue horrible. Que si a medio día, pero hay que comer, que si por la noche
luego de cerrar los comercios, uff pero estamos cansados, etc….

Por fin se pudo acordar el horario, y una vez iniciado el curso, paseando por
la calle más comercial de dicha población, vi un comercio, que en su puerta
había un cartel hecho a mano que ponía: “Estoy almorzando. Vuelvo en
una hora”
. Qué casualidad, hombre, era un comercio familiar del
comerciante que más problemas había puesto.

Esta vivencia personal que tuve en el pasado viene a corroborar, una frase
de JJ. Lupi, ingeniero y Presidente de la Asociación Iberoamericana de
Terapia Cuántica, que viene a decir: “No es tu Aptitud, sino tu Actitud la
que determina tu altitud”.


Otro caso: Industria valencia líder en su sector, trabajé con varios grupos de trabajo
de las diferentes unidades de negocio del grupo empresarial.
Construyendo la confianza, en su equipo de trabajo, mediante un modelo
de trabajo que aplico. El Director de la Unidad de Negocio, era el claro
exponente de la actitud del “Yoísmo”. Cuando habla un Yoísta, las
palabras Si, Si… y “yo”, “yo” en una conversación te las repite unas 20
veces en media hora, ¡peligro! Estás ante un “pobre” Director que genera
una “Armonía Artificial”, en las sesiones de trabajo. Luego en el día a día,
es un jefe déspota que impone el miedo para ser “respetado”. Clara
contradicción para generar Confianza y Credibilidad en su equipo de
trabajo.


Otra vivencia: Reunión en una empresa para observar las actitudes y el comportamiento
del equipo de comerciales (14 personas), con la asistencia del Director
General (DG). Convocada a las 9.30 h se inicia la reunión, el DG sin venir.
Los comerciales hablando, debatiendo, sin orden, sin criterios, sin agenda ni
convocatoria, pero se les notaba con libertad para hablar. A las 10 horas
entra el DG, y se hizo un silencio sepulcral, de repente todos calladitos. Al
ratito, un comercial expresa su opinión, y sólo con la corporalidad del DG,
bastó para que se callara. ¿Un ejemplo de libertad, confianza y
respeto? Un ejemplo claro de generar actitudes pasivas, reactivas y
no proactivas. ¿Qué coste económico y emocional supone este tipo
de reuniones? No os lo podéis ni imaginar
“.


Y por último, os cuento una última vivencia: “Pequeña empresa familiar valenciana constituida por los padres y en la que trabajan los tres hijos, hombre y dos
mujeres y sus respectivos cónyuges. Independientemente
de las funciones de cada uno de ellos, los salarios eran idénticos, iguales. Había que decidir cómo estructurar la empresa, decidir quién iba a ser el
gerente, a elegir entre los hijos o los cónyuges. Se inicia el Protocolo
Familiar, se llega a finalizar,… Imaginaros el final, Todo un Máster.”


Conclusión:
Aunque las experiencias que os he compartido con anterioridad, son
curiosísimas pero de una realidad aplastante, tengo que decir, que en las
empresas familiares empiezan a verse brotes verdes
.


Queda mucho por hacer, pero ya observo una conciencia familiar de contar
con profesionales externos que ayuden a profesionalizar sus empresas.

Ahora bien, y siempre bajo mi propia experiencia profesional, muchos de los
conflictos que me ha tocado convivir, tienen sus raíces en lo que
denomino el “arraigo afectivo”
, es decir, en las vivencias familiares de
sus primeros años. Es una etapa crítica, importantísima porque las
consecuencias tarde o temprano surgen y/o surgirán.


Y, como interpreto, y me puedo equivocar, ser empresario es vocacional, es
una actitud ante la vida, es un estilo de vida, no todos los hijos pueden ni
deben heredar la gestión de la Empresa. Deben tener los valores
adecuados
, y no sólo las actitudes adecuadas sino las competencias
profesionales requeridas.


La mejor educación es predicar con el ejemplo, y ahí los padres tenemos
una gran responsabilidad.


En la actualidad existen muchas herramientas y recursos para trabajar con
inteligencia el cambio generacional en las empresas familiares
, pero
hay que planificarlas con tiempo, con paciencia y serenidad.


Desde la plena convicción afirmo, que planificar profesionalmente el
cambio generacional, es una inversión no un gasto, porque los
resultados así lo avalan
. El proceso no es sencillo, pero es necesario.


Para finalizar la Actitud, como la segunda palabra del Abecedario de la
Empresa Familiar, nada mejor que una reflexión de Charles Swindoll,
pastor cristiano, autor, educador y predicador de radio. Fundó Insight for
Living:


“Creo que la decisión más significativa que puedo tomar en mi día a día, es
la elección de mi actitud. Es más importante que mi pasado, mi educación,
mis éxitos o fracasos, la fama o el dolor. La actitud me hace seguir adelante
o mutila mi progreso. Solo ella enciende mi fuego o agrede mi esperanza.
Cuando mis actitudes son correctas, no hay barrera demasiado alta, no hay
valle demasiado profundo, no hay un sueño demasiado extremo, ni hay reto demasiado grande para mí”.