Aceptación.-


La palabra “aceptación” viene del latín acceptatio y significa “acción y
efecto de aprobar, recibir”. En este sentido, el concepto se refiere a que una
persona aprenda a vivir con sus errores; es decir, que acepte su pasado.


Aceptar y reconocer que todo lo que pasa en nuestra vida, depende
de nosotros.
Hay circunstancias externas que nos afectan, pero depende de
cómo gestionamos esas circunstancias, nos hace ser responsables. Aceptar
esa responsabilidad, es madurez.


La aceptación está muy relacionada con la autoestima. Hay cuatro posiciones de vida, en función de tu nivel de autoestima y la relación con los otros. Las tres primeras de ellas revelan dificultades y perturbaciones de la autoestima:


1.- (-; +)= No me acepto, pero acepto a los demás.
2.- (+; -)= Me acepto, pero no acepto a los demás.
3.- (-; -)= No me acepto, ni acepto a los demás.
4.- (+; +)= Me acepto, reconozco mi valor y acepto a los demás reconociendo el suyo.

La cuarta posición encarnan a las personas que tienen una autoestima
excelente, su diálogo interior es positivo. Frente a un nuevo reto, su
vocecilla interior les dice: “¡Lo vas a conseguir, tú puedes, venga!

Para quienes viven esta posición, les es posible vivir plenamente,
aceptándose con sus sombras y luces, siendo capaces de abrirse, de
escuchar y de ser realistas.


Pero, ¿qué ocurre en las empresas familiares? En la mayoría de mis
experiencias los graves conflictos aparecen cuando algún hermano o
miembro de la empresa familiar se sitúa en la posición 2 y 3.


Experiencias vividas:
“No aprueban que su hermana tenga más capacidades empáticas y
habilidades para dirigir la empresa”.

“La “chica” es la que ha estudiado, pero no ha trabajado la empresa como nosotros que llevamos años, y encima la nombran Gerente”.


“Empresa que se disuelve, cada hermano monta su propia empresa, viene
la crisis del 2008 y se van al garete. Uno de ellos lo acepta y asume las
consecuencias. El otro hermano no puede aceptar el fracaso según su
interpretación, se siente víctima de que la vida ha sido injusta porque:

  • Tengo el derecho moral a obtener algo que me fue negado. Yo he trabajado siempre y el hermano mayor ha estudiado, y con mi sudor le he pagado los estudios.
  • Me merezco algo mejor de lo que he obtenido.
  • Alguien se interpuso impidiendo que obtuviera lo que merecía.

Es injusto, no acepta el pasado, no acepta su situación, y genera un espíritu de venganza, mediante la emoción de la ira. Es el mismo comportamiento que un jabalí, cuando se siente atacado, arrasa con todo con tal de sobrevivir. La venganza, la ira y el resentimiento, le llevan a ultrajar a padres, a maltratar psicológicamente a la familia con tal de conseguir su objetivo en la vida: Dinero familiar, para pagar sus deudas, sus errores, e intentar recuperar “su” imagen, aunque sea ilegítimo la forma de obtenerlo.”

Conclusión: Las consecuencias de la no aceptación en las empresas familiares son dolorosas, afectando incluso a la unidad familiar. Es importante trabajar los valores en las empresas familiares para que sean consensuados y compartidos. Un trabajo que requiere ser riguroso y profesional. Entender que los hijos son herederos de la empresa pero no de su gestión. La gestión tiene que asumirse por capacidad, por competencias profesionales y valores. Personas de la posición 4, que anteriormente hemos descrito, sean miembros de la familia o no.

Para finalizar, se requiere de una exquisita equidad por parte de los fundadores o padres, para que en el futuro la empresa familiar no sufra las consecuencias.